Navidades disfrazadas en Alcoy

Se cree que la cabalgata de Alcoy (Alicante) es la más antigua del mundo. La documentación atestigua que ya en 1866 se celebró

En Navidad, Alcoy luce sus mejores galas. El Betlem de Tirisiti, comúnmente acotado comoTirisiti, es un montaje teatral con marionetas que se organiza todos los años durante las fiestas navideñas en Alcoy (Alicante). En estas representaciones se mezclan elementos de la cultura popular castellana (como el torero), con la mitología católica: en concreto, la representación del nacimiento de Jesucrito, la pelea entre moros y cristianos y la cabalgata de los Reyes Magos.

En lo que respecta a la cabalgata, la documentación atestigua que ya se celebró en 1866, lo que la hace ostentar el título de ser la más antigua del mundo.

La tradición indica que ya el día anterior, 4 de enero, el emperador real anuncie la llegada de sus majestades. Los niños acuden a escucharle, aprovechando para dejar sus cartas en unas burras que cargan con buzones y son tiradas por pajes de los reyes.

Un dato bastante curioso es que en Alcoy el rey negro es Gaspar, en lugar de Baltasar (que allí es rubio). Los reyes, en lugar de ir en carrozas, van montados sobre sus camellos. Otro acto muy llamativo, es que los pajes suben a las fachadas de los edificios por medio de largas escaleras. Así, reparten por las casas los regalos de Navidad para los niños.

Todos los que han asistido a esta cabalgata dicen que se trata de un espectáculo impresionante, y no es para menos, puesto que en ella participan más de mil personas. Algunos de ellos van disfrazados de pastores y otros son encargados de portar antorchas. Además, participan tres bandas musicales, que interpretan piezas específicamente compuestas para la cabalgata.

Los Reyes Magos de Oriente atraviesan la ciudad hasta que llegan a la Plaza de España. Una vez allí, desmontan sus caballos y se acercan a la representación de la natividad para adorar al niño y entregarle sus ofrendas: oro, incienso y mirra. Esta representación es un belén viviente.

Con todo esto, podemos decir que Alcoy es uno de los lugares de la geografía española donde la tradición navideña cala más hondo. No sólo por la antigüedad de sus costumbres, sino por la plena implicación de todos sus habitantes en el mantenimiento y promoción de estas costumbres. Sin ellos, no sería posible: Alcoy entero se disfraza cuando llega la Navidad. Ahora que el embajador de los Reyes apenas tiene que subir las cartas que portan las burras a la montaña, donde los reyes descansan acampados, todo está a punto para el gran día: veremos con qué nos sorprenden este año.

¿Qué es una cabalgata de reyes?

Una de las tradiciones que preceden el fin de las fiestas navideñas es la famosa cabalgata de reyes. Hoy hablaremos de éstas.

En sí misma, una cabalgata de este género consiste en un desfile temático de carrozas que atraviesa las principales calles de ciudades y pueblos. Por lo común, se celebra el día 5 de enero por la tarde, víspera de la visita de Reyes Magos de Oriente. En tanto que la visita de estos se celebra mayoritariamente en los países latinos, es en éstos donde se organizan las cabalgatas.

El desfile de la cabalgata de reyes es muy variable, pero tradicionalmente viene integrado por unas carrozas mínimas. Normalmente, desde los comités de festejos de los ayuntamientos, vienen aseguradas y organizadas las carrozas de los reyes: consecuentemente, una para Melchor, otra para Gaspar, y una tercera para Baltasar.

Cada una de ellas está presidida por el rey mago en cuestión, que viene acompañado por un séquito de pajes y demás sirvientes. En algunas ocasiones, están incluidos los camellos, dependiendo de la envergadura y el presupuesto de los organizadores. Estas carrozas suelen ocupar el último lugar en los desfiles.

El resto de los carruajes suelen estar asignadas a organizaciones lúdicas, culturales y religiosas representativas de cada región. Cada una, suele escoger un tema por consenso, a partir del cual decora su carroza y disfraza a sus miembros. Los preparativos suelen durar meses y cada carroza se esfuerza por ser la mejor.

Otro elemento muy común en las cabalgatas es que sus majestades —aunque, en general, desde cualquier carroza—, lancen caramelos a los niños, los cuáles tendrán que atrapar al vuelo hasta llenarse los bolsillos.

La tradición indica que los padres acompañen a sus hijos a las cabalgatas que se organizan durante la tarde, y que, una vez finalizada ésta, se pruebe en familia el roscón de reyes con chocolate caliente. A continuación, todos se irán a la cama temprano, una vez han limpiado sus zapatos. A los niños se les cuenta que esto facilitará el trabajo de los Reyes Magos.

En muchos lugares, en algún momento previo o posterior al desfile, los reyes se sientan en amplios tronos que se sitúan, habitualmente, a las puertas de los ayuntamientos (aunque algunas veces se organizan en grandes almacenes). Allí los niños hacen turnos para sentarse en las rodillas de éstos, fotografiarse, y revisar con ellos las peticiones que hicieron por medio de sus cartas.

Algunas cabalgatas de reyes cuentan con especial prestigio, habiendo sido galardonadas como fiestas de interés turístico nacional. Entre otras, cabría mencionar las de Alcoy —habiendo sido la primera, al menos, de la que se conserva documentación: en concreto de 1866—, Madrid y Sevilla.

La fiesta del peinado (propuesta para Nochevieja)

Cada vez es más frecuente que los cotillones de Nochevieja se transformen en fiestas de disfraces. No obstante, a veces nuestros invitados tienen dificultades para construirse un disfraz completo. Éstas pueden ser de distinto orden: por falta de tiempo, por cuestiones de edad, por razones económicas, etc. En todo caso, hay un tipo de evento —la fiesta del peinado— que causa furor entre aquellos que la experimentan.

En general, el concepto del disfraz parcial suele aplicarse a la cabeza más que a cualquier otra parte del cuerpo. Por eso, muchas personas se disfrazan en diferentes ocasiones apenas con una máscara, peluca, gorro o boina. Este concepto nos invita a jugar sin sufrir las incomodidades propias de un disfraz completo.

La fiesta del peinado sigue una única regla: todos los asistentes tienen que modificar la estética de su cabello de la forma más original posible. Como podéis imaginar, la adopción de una idea tan general se presta a múltiples opciones y sorpresas: siempre hasta el punto que la imaginación de los asistentes alcance.

Por otro lado, a los asistentes se les puede incitar a disfrazarse in situ, en caso de que no hayan participado originalmente. Es decir, que aquel que no haya transformado su peinado puede arriesgarse a verse rociado con aerosoles de colores u obligado a llevar diademas de muñequitos. Con respecto esto, se les puede avisar, “coartándoles” para que participen en la fiesta activamente: todo depende de lo en serio que nos queramos tomar al evento.

Si optas por esta opción para tu fiesta de Nochevieja, te damos algunas pistas:

  1. Crea un eslogan: vivimos en la era de la publicidad, donde las ideas se compran y se venden. Esto hará que tus invitados se impliquen más en la fiesta y vayan con más ganas. Un ejemplo sería “Despéinate para sentir el Año Nuevo”.
  2. Debes establecer algunas reglas con anterioridad: principalmente, para que tus invitados sepan en qué consiste la fiesta puesto que muchas personas no han oído hablar nunca de este tipo de evento. Por otro lado, debes decidir si admites pelucas u otros complementos. También debes decidir qué harás si alguien aparece con su peinado habitual.
  3. Obligaciones de anfitrión. En la medida en que la idea ha sido tuya, debes dedicarle tiempo a tu disfraz. No queda nada bien que hagas que los invitados se esfuercen mientras que tú te pongas cualquier cosa.
  4. Organiza un photocall donde fotografiarás a todos los invitados. Puedes arrepentirte si no quedan recuerdos para la posteridad. Además, deberías pensar en los divertidos montajes fotográficos que puedes hacer.
  5. Crea premios que repartirás al final de la noche. Para esto debes saber si se decidirán en común o crearás un “comité evaluador”. Los premios pueden ser al humor, a la originalidad, a la falta de vergüenza,etc.

Fiestas de Nochevieja temáticas

Aunque antiguamente la noche de fin de año era tan familiar como la de Navidad, con el paso de los años, esto ha cambiado. La celebración de Nochevieja se ha convertido en la excusa perfecta para participar en fiestas que duran toda la noche. Lo más común es que las personas cenen y se tomen las uvas en sus casas con su familia. No obstante, una vez han terminado los brindis de rigor, apenas quedan unas cuantas migajas sobre las bandejas de turrón y la abuelilla empieza a cabecear, empieza la segunda fiesta.

Con el nuevo año, los jóvenes –y no sólo éstos– aprovechan para reunirse en fiestas de mayor o menos envergadura. Tanto da una pequeña reunión entre amigos en un piso de soltero como una macrofiesta en la discoteca de moda: la cuestión es pasarlo bien y lucir nuestras mejores galas para iniciar el año con buen pie.

El hecho de tener que comprarnos un traje, ir a la peluquería y maquillarnos puede ser tan costoso como tedioso, precisamente en un día en el que vamos a tener que aguantar muchas horas despiertos. Es muy difícil que conservemos intacta nuestra estética y es muy posible que nuestras prendes se deterioren (una lástima). Por eso, podemos tomárnoslo con humor y, en lugar de organizar una pasarela de modelos para nuestra fiesta, optar por un plan más original: una fiesta de disfraces.

En el caso de que seamos nosotros los anfitriones y deseemos que nuestra fiesta pase a los anales de nuestra vida, tenemos que tener en cuenta varias cuestiones. Para facilitaros el trabajo, os hacemos un breve glosario puntos a considerar:

1. Date tiempo: sería importante que lo acordaseis por consenso y con cierta antelación para que la gente no se agobie llegado el momento de confeccionar su traje.

2. Elige un tema divertido: un época concreta (las décadas se llevan mucho: años veinte, sesenta, ochenta, etc.); personajes de película, cómic, videojuegos, cuentos populares…;personajes históricos, animales. Incluso podéis disfraros unos de otros por sorteo e interpretar comportamientos.

3. Decora la vivienda o local en consonancia con el tema elegido.

4. Elige música apropiada.

5. Organiza un concurso de disfraces: puedes tomártelo en serio o crear premios de broma. Para esto puedes hacer diplomas con cartulinas o medallas e incluso trofeos con fimo o plastelina. Incluso puedes confeccionar aperitivos temáticos: por ejemplo, haces una fiesta de las mil y una noches, podrías poner dátiles, humus, cuscus o dulces típicos. Todo depende de tu presupuesto, tiempo, ganas e imaginación.

Lo más importante es que crees un clima en el que pasarlo bien. Y el hecho de elegir una fiesta temática es la ocasión para que se den más oportunidades para reír y recordar el paso a un nuevo año en la mejor compañía.

En Navidad sólo los perros se disfrazan

El mercado de los disfraces navideños abarca todos los ámbitos. Y, cuando decimos todos, realmente nos referimos a cualquier cosa. El hecho de que los animales se vistan con ropa que se asemeja a la humana, especialmente, los perros, no es algo nuevo.

No obstante, lo que quizá no sabíais es que también existe un amplio mercado de accesorios y complementos para ellos. En esta línea, llegadas las fechas navideñas, se nos puede ocurrir la idea de disfrazar a nuestra mascota. Si nos metemos en google y tecleamos “disfraces para mascotas” nos encontramos con cientos de miles de resultados. No obstante, lo más sorprendente es que la inmensa mayoría de estos disfraces son para perros. Si cambiamos en nuestro buscador la palabra “mascota” por “perros”, encontramos más resultados todavía. En cambio, si añadimos cualquier otro animal de compañía que se nos ocurra –por ejemplo, “gato”, “cobaya”, “conejo”, “hamster”, “ratón”–, lo que nos encontramos son disfraces para humanos de estos animales. Y eso, aunque estemos especificando que queremos disfraces “para” ellos y de “Navidad”. Apenas con los felinos y hurones encontramos alguna minúscula excepción.

Aunque los disfraces más llamativos y bizarros para perros son, como no podría ser de otra manera, los de Halloween, la temática navideña no queda atrás. Podemos adquirir disfraces de Papá Noel, Mamá Noel, renos y duendes; de los reyes magos y sus pajes; de cualquier personaje bíblico (incluida la mula y el buey). Por otro lado, cualquiera de estos trajes suele estar disponible en varias tallas. Lo curioso es también, lo completos que suelen estar estos disfraces, no les falta ningún complemento. Los precios para disfraces para perros son ligeramente más baratos que los disfraces infantiles.

Si estamos en una familia en la que sea costumbre que todo el mundo se disfrace cuando llegan las fechas señaladas, puede ser una opción a considerar; también, si la idea nos ha hecho mucha gracia y tenemos curiosidad por probar. No obstante, en épocas de crisis, tenemos que pensar en nuestras mascotas y priorizar sus cuidados. Con esto queremos decir que, si el presupuesto es limitado, quizá el mejor regalo para nuestra mascota no sea tanto un disfraz como una visita a un peluquería canina o la adquisición de un juguete para que se divierta, cuide su higiene o aprenda.

Por otro lado, si tenemos un perro y mano para la costura, en muchas páginas web podemos descargar patrones para confeccionar su disfraz en casa. La mayoría de las páginas que encontramos cuando buscamos suelen ser tiendas, pero podemos ir un poco más allá y salir de la espiral consumista si ponemos en nuestro buscador de referencia la palabra “patrones”.

No obstante, lo divertido sería idear un disfraz para cualquier otra mascota que no sea nuestro perro.

Belenes vivientes

Vista general del pueblo de Belén en la representación de Laguna de Duero.

A lo largo de la geografía española, encontramos muchos pueblos que, cuando se acerca la Navidad, dedican gran esfuerzo y tiempo en la representación de belenes vivientes. Este tipo de iniciativas parten normalmente de un grupo de vecinos que, con mucha ilusión, dedican meses a la preparación de los disfraces y escenografía para la representación de la escena de la natividad. Normalmente no son profesionales, pero el esfuerzo de los años forja en ellos habilidades en el disfraz e interpretación más que admirables.

Una buena actividad para las familias durante las vacaciones es ir a visitarlos. Suelen ser espectáculos gratuitos o muy económicos que nos pueden hacer pasar una tarde muy entretenida. Por otro lado, a los amantes del disfraz, contemplar cómo pueden llegar a estar de bien elaborados los disfraces, les puede aportar múltiples ideas e inspiración.

Si hacemos un recorrido por los belenes más famosos, cabe detenerse en el de Buitrago de Lozoya (Madrid). Aprovechando el recinto histórico-artístico del pueblo, representan treinta y nueve escenas, con más de doscientos actores actores, equipo de sonido propio, un servicio de orden del Belén y un cuerpo técnico de apoyo a la representación. Éste fue premiado como Fiesta de Interés Turístico y fue ganador del premio como mejor actor de “Premis Internacionals Mundo Teatre 2000” de teatro de aficionados. Los pases de este año serán los días 18, 19, 25 y 26 de diciembre a las seis y media de la tarde.

También en Madrid, en Pedrezuela de las Torres, tenemos un belén que destaca, además de por sí mismo, porque se cocinan platos típicos, como gachas, migas, caldo o rosquillas. Además, destaca el gran número de animales implicados en la representación. A cargo de la Asociación “Las Torres”, se escenifican tres actos con veintisiete escenas y más de noventa actores. Apuntad: el día 25.

Si estáis más próximos a Valladolid, quizá os interese el belén de Laguna de Duero. Lo más destacado de esta representacion es que buena parte de ella se realiza por la noche, por lo que destaca el juego de luces y sombras (hay velas, hogueras, antorchas) en la iluminación de las escenas. Las representaciones serán los días 25 de diciembre y 2, 5 y 6 de enero.

En Cataluña también podemos encontrar varios belenes vivientes de prestigio. En primer lugar, tenemos el de Bàscara, en Girona: probablemente sea uno de los más antiguos. Se trata de un pueblo medieval con un aire rústico de ensueño. Están implicados más de trescientos actores. Por un lado, hay una introducción en la iglesia del pueblo, mientras que el resto son escenas plásticas con actores inmóviles repartidas por todo el pueblo. Se celebrará los días 19, 25 y 26 de diciembre; así como 1 y 2 de enero, siempre, a las siete de la tarde.

El belén de Torre del Suro (Barcelona) se representa en el barrio Guinardó. La torre mencionada está rodeada de un bosque modernista, en torno al cual se organiza el mencionado belén. Está integrado completamente por personas con una discapacidad intelectual. Se celebrará el día 21 a las seis de la tarde.

Representando la Natividad: disfraz de María

Es corriente que en los colegios los niños representen funciones de Navidad. En estos casos, siempre hay unos cuantos que deben disfrazarse de la conocida como Sagrada Familia (María, José y el niño). Si queremos confeccionar uno de estos disfraces en nuestras casas, podremos encontrar una serie de pautas que nos servirán de ayuda en este post.

Respecto al disfraz de virgen María, debemos buscar en nuestras casas una sábana blanca vieja de la que no nos importe demasiado deshacernos. Una vez la hayamos seleccionado, la cortaremos en dos pedazos. Uno de ellos será anudado de forma que servirá de túnica: es decir, sobre uno de los hombros y dejando el opuesto al aire. No obstante, convendría coserlo, especialmente para que no exista posibilidad de que se le caiga. En todo caso, deberemos abrigar por debajo de la túnica a nuestra hija lo más posible, para que no pase frío. Si somos muy torpes con la aguja y el hilo, una opción para fijar la túnica es usar imperdibles.

En lo que respecta al otro extremo de la sábana que cortamos al principio de la elaboración, lo emplearemos para confeccionar una cofia. De este modo, lo colocaremos sobre la cabeza de nuestra hija, dejando su cara al aire libre, y lo aseguraremos con un nudo. De este modo, hará las funciones de velo. No obstante, si nuestra hija tiene el pelo largo, queda más bonito que dejemos algunos mechones por fuera de éste mismo. Además, queda bien que sea demasiado largo. Podemos hacer pruebas con nuestra hija hasta que nos sintamos satisfechos en función de nuestro criterio personal.

Por otro lado, la túnica deberá sujetarse a la cintura con una cuerda o pañuelo grande que tengamos en casa, a modo de fajín. Por otro lado, si queremos representar el momento previo a la natividad, deberemos confeccionar una barriga de embarazada, sujetando un cojín con una cuerda o lazo en torno al vientre de la niña. Si va a estar en interiores, podemos guardar unas sandalias para que se ponga en los pies.

Si queremos que el disfraz de virgen sea independiente de los demás miembros de la Sagrada Familia, podemos hacer que María lleve un muñeco que haga las veces de su hijo envuelto en una manta.

También podemos maquillar a la niña también con tonos muy claros, pintando breves coloretes rosados sobre las mejillas y aplicando brillo sobre los labios.

En el caso de que queramos confeccionar un disfraz de niño Jesús, basta con que sigamos el procedimiento descrito para confeccionar la túnica de María. No obstante, sería conveniente tener que cuenta que, a no ser que se trate de un niño muy pequeño el que se va a disfrazar, este disfraz resultará muy poco convincente.

Disfraz de ángel

Si en lo que respecta a las fiestas de navidad de nuestros hijos deseamos inclinarnos por un clásico disfraz navideño, con connotación cristiana, la opción de vestirlo de ángel puede ser muy divertida.

En primer lugar, hemos de conseguir unos leotardos blancos, disponibles en mercerías o cualquier tienda de moda infantil, especialmente por estas fechas (debido al frío). Por otro lado, hemos de conseguir una camisa blanca. Lo más importante a la hora de seleccionar la más adecuada es que le quede lo más larga posible. Si nuestro hijo es niña, también podemos hacernos con un vestido blanco o camisón.

En la parte inferior de la camisa –o vestido– hemos de coser o pegar una tira frondosa de espumillón. A ser posible, éste debería ser dorado o plateado.

Por lo que respecta a las alas, podemos inspirarnos en el post en el que explicamos cómo elaborar una alas de hada; no obstante, si las que vamos a confeccionar son para un ángel deberán ser más sencillas. Si son coloreadas, sus tonos deben ser pastel y sus formas más sobrias.

Una alternativa a estas alas es fabricarlas con cartulina o cartón. Después las coseríamos a la camisa o las sujetaríamos con imperdibles, aunque también podemos coser –o pegar– unas gomas elásticas para que las luzcan a modo de mochila. Si decidimos hacer nuestras alas con estos materiales, convendría decorarlas con bolitas de algodón y brillantina, para que resultasen más vistosas.

Por otro lado, deberíamos coger una tira más pequeña de espumillón plateado o dorado y confeccionar una coronita para el ángel. Esta puede ir directamente sujeta en la frente del niño. En caso de no disponer de este material, sería óptimo que la fabricásemos con papel de aluminio.

Si queremos que el halo del ángel esté elevado, tenemos una alternativa. Deberemos disponer de una diadema que se ajuste adecuadamente a la cabeza del niño u de alambre. Al trabajar con este material, hemos de tener mucho cuidado y no dejar puntas que puedan herirlo: una buena forma de solventar estos inconvenientes será forrar los extremos del alambre que queden a la vista con cinta de carrocero. Éste se atará, por uno de sus extremos a la diadema; después se moldeará en dirección ascendente. Por otro lado, se realizará un círculo con otro extremo de alambre y sujetado por cinta de carrocero. Después lo forraremos con papel de aluminio o espumillón. A continuación, ataremos nuestro halo al alambre que asciende desde la diadema y camuflaremos la conexión con más papel de aluminio o espumillón.

Como toque final, sería bonito disponer de un poco de purpurina con la que maquillar las mejillas de nuestro ángel llegado el momento de lucir su disfraz. También podemos pintarle motivos navideños –no demasiado llamativos– en las mejillas.

Duendecillos caseros

En Navidad, cuando la Estrella Polar brilla más que nunca, los gnomos o duendes navideños aparecen a través de luces de colores que atraviesan el cielo. Estos personajes de la mitología occidental suelen ser representados como seres mágicos y afables que visten con botas, prendas de colores y campanitas; por otro lado, son los responsables de la fabricación de los regalos que Papá Noel reparte a los niños.

La leyenda cuenta que la mayor parte de los duendes son ancianos, sin embargo, en la práctica los hay de todas las edades. Es más, por su reducido tamaño, son los niños los que mejor pueden representar su papel. No obstante, cualquiera puede disfrazarse de duende con las siguientes pautas.

Aunque los duendes son de diversos colores, el suyo por excelencia es el verde. Para elaborar tu disfraz o el de tu hijo deberás conseguir unos leotardos verdes o, en su defecto, unos pantalones ceñidos del mismo tono; también habrás de hacerte con una camiseta en una tonalidad semejante. Sobre estas prenda apenas deberás colgar unos cuantos cascabeles, para que suenen cada vez que te muevas suenen y aporten un toque de sentido del humor a tu disfraz.

Respecto a la camiseta, también podemos optar por el color rojo. Hemos de tener en cuenta que una buena combinación de tonos verdosos y rojizos aportan una estética plenamente navideña a nuestro diseño.

Si somos hábiles con la aguja, podemos conseguir una camiseta más larga de lo habitual y recortar la parte baja en picos, de cada uno de los cuales se podrán colgar cascabeles de mayor tamaño.

En el caso de que nuestra camiseta sea verde, deberemos encontrar uno o varios pañuelos rojos para el cuello y viceversa. De éstos podremos colgar más cascabeles; también tenemos la opción de usar más pañuelos con cascabeles a modo de cinturón.

A continuación, deberemos fabricar nuestro gorro siguiendo las instrucciones del post Crea tu gorro de Papá Noel. En este caso, necesitaremos fieltro, en principio verde; no obstante, también lo podemos combinar con fieltro rojo, dejándonos guiar por nuestro gusto personal.

Por otro lado, con fieltro rojo forraremos las zapatillas, zapatos o botas que el duende se vaya a poner. Una buena opción es que las terminemos en pico y les pongamos un cascabel en la punta o unos pompones blancos. Además, podemos conseguir unos cordones vistosos, o fabricar los nuestros con trenzas de lana de colores.

Si el disfraz es para una mujer, necesitarás una falda: o bien por encima de los leotardos, o sin éstos. Puedes decorar la falda cortando los bajos en picos y agregando cascabeles en sus esquinas. Si tienes el pelo largo, hazte trenzas o coletas.

Al disfrazarnos, deberemos recordar que el traje debe completarse con un toque de maquillaje: unos coloretes rojos o rosas y quizá unas pecas bastan. Si queremos representar a un duende anciano, hemos de conseguir una barba larga postiza.

Disfraz de árbol de Navidad

En todos los colegios y guarderías se organizan fiestas de Navidad para los niños como colofón a la entrega de notas y de las ansiadas vacaciones. Si estas fechas ya suponen un trabajo añadido para todos los hogares (decoración, gastronomía, compra de regalos), con su consiguiente desembolso, los profesores de nuestros hijos nos encargan unos deberes extraordinarios: conseguir un disfraz para que luzcan en estas fiestas.

Versión japonesa del disfraz de árbol de Navidad para adultos

No obstante, podemos tomarnos esta trabajo extra como una oportunidad para desarrollar nuestra creatividad. Sería muy recomendable que fuésemos nosotros mismos los que confeccionásemos el disfraz de nuestro hijo. Por otro lado, si le implicamos en el esfuerzo que realizamos, y la invitamos a colaborar, puede divertirse enormemente y disfrutar, con nosotros, de un momento único.

Pues bien, una idea bastante curiosa para un disfraz infantil, es la vestir a nuestro hijo de árbol de navidad. En primer lugar, deberemos conseguir unos leotardos verdes. Por otro lado, para la parte superior, deberemos conseguir una prenda –preferiblemente abrigada, dado el frío que hace en estas fechas– del mismo color. Intentaremos que ambos tonos verdosos sean coincidentes. Si se trata de una niña, es recomendable que nos hagamos con un vestido de manga larga no demasiado largo y cuya falda se ensanche en la parte baja. Por otro lado, sería recomendable que llevasen unos zapatos o botas marrones o negras.

Si tenemos unas mínimas nociones de costura, sería adecuado recortar dos triángulos de fieltro verdes y grandes, del tamaño del cuerpo de nuestro hijo, que coseríamos a la base descrita. Por supuesto, para esto deberíamos dejar hueco para que pueda sacar los brazos.

A continuación, hemos de hacernos con tiras de espumillón de diversos colores. Éstas habrían de coserse igualmente. Una mayor variedad de tonos, garantiza un disfraz más vistoso.

En cartulinas de colores, debemos dibujar círculos para después recortalos: éstos harán las función de bolas navideñas que cuelgan del árbol. No obstante, irán pegadas al fieltro, de forma que no se caigan y repartidas a nuestro gusto. Hemos de tener en cuenta que si le ponemos bolas auténticas al disfraz, lo más posible es que se rompan, lo cual es peligroso para nuestros hijos.

En último término, debemos extraer una estrella grande a partir de una cartulina amarilla o, mejor aún, de un cartón que después pintemos con acrílicos. En uno de los vértices de la estrella efectuaremos un agujero, que servirá como sujección. Pasaremos un hilo o cuerda por éste y lo anudaremos a una diadema del color del cabello de nuestro hijo, para que pase inadvertida.

Para finalizar, a la hora de disfrazar a nuestro hijo conviene que le pintemos en las mejillas unos coloretes rojos y una estrella dorada alrededor de uno de sus ojos.

Si deseamos completar el disfraz con un toque divertido, en la parte inferior del fieltro podemos coser regalitos que cuelguen.