Disfraza también a tu casa

Al ser una época especial, durante la Navidad tenemos licencia para hacer cosas a las que no estamos acostumbrados normalmente. Por eso es uno de los momentos del año en que podemos encontrar a más personas disfrazadas por las calles. Además, casi cualquier lugar al que vayamos tendrá algún motivo inspirado en la fiesta.

Quizá el valor más importante, según el espíritu navideño, sea la familia y con ella, el hogar. Si estamos de acuerdo con ello, y queremos hacer del encuentro con los más cercanos un momento especial, debemos poner especial empeño en la decoración de nuestras casas.

A la hora de escoger la decoración, es importante tener en cuenta los diferentes motivos entre los que podemos escoger o combinar para obtener nuestra casa vestida de Navidad. Ello dependerá, primero, del espacio del que dispongamos, segundo, del presupuesto y, tercero, del grado de saturación navideña en el que estemos interesados.

En primer lugar cabe mencionar al clásico abeto navideño. Éstos pueden ser de plástico o naturales: la ventaja de los primeros es que son reutilizables; la de los segundos es que pueden replantarse. Éstos suelen venir decorados con bolas de colores y otras figuras colgantes de diferentes formas. Por otro lado, algunas personas emplean espumillón. También se le suelen colocar luces de colores parpadeantes. En la cima será donde irá situado el adorno de mayor tamaño.

Por otro lado, otro elemento muy común son los belenes: éstos pueden ser tan simples como un portal de belén con apenas el misterio, o complejas recreaciones de Belén en la época del nacimiento de Cristo.

Si nuestro hogar es laico, podemos sustituir el clásico belén por un paisaje navideño que recree una ciudad invernal. Podemos confeccionarlo a partir de la adquisición de casitas en miniatura del tipo belga. Por debajo podemos poner algodón, para simular la nieve.

En la tradición anglosajona, donde las casas con chimenea son frecuentes, son corrientes unos grandes calcetines colgados, bordados con el nombre de un miembro de la familia.

Al margen de estos grandes elementos, cabe mencionar que los pequeños detalles son los que completan la decoración navideña del hogar: por ejemplo, podemos poner gorritos de Papá Noel por las esquinas, ángeles o figuras de gnomos; también podemos elaborar centros de mesa confeccionados con bolas, piñas y velas de diversos colores. O usar estos elementos por separado.

Si queremos destacar algún lugar, podemos recubrirlo con espumillón y acompañarlo, a su vez, con ristras de luces. Por otro lado, podemos emplear ramas de abeto o muérdago. También podemos utilizar las luces de colores para situarlas en las ventanas.

Cuando hayas seleccionado los elementos con los que disfrazarás a tu casa, bastará con que pongas unos villancicos y disfrutes con el proceso de decoración, a ser posible, en familia.

Traje de rey mago para niños

Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos de Oriente, son los personajes de mitológicos navideños más populares en nuestro país. La ventaja de que sean tres aviva el juego, ya que los niños tienen la opción de elegir cuál de ellos es que le traerá los regalos. Igualmente, la posibilidad de disfrazarse del que más les guste, es una ventaja.

Ligado a esto, cuando ya tenemos el disfraz de uno de los Reyes Magos, podemos reutilizarlo cuando queramos cambiándonos de rey con unos cuantos toques.

Este traje es sencillo de elaborar pero, sin embargo, es difícil obtener un resultado vistoso, especialmente si va a ser para un adulto. Si eres mayor, deberías plantearte la opción de alquilar un disfraz. Sin embargo, con los niños puede ser muy divertido jugar a confeccionar el suyo propio en casa, implicándole en el proceso de disfrazarse, más allá de hacer las veces de maniquí.

Con una sábana que tenga un color liso fabricaremos la túnica: hacemos un agujero en el centro para la cabeza y le atamos un pañuelo a la cintura a modo de fajín. También podemos hacerla atándosela a los hombros. Por otro lado, a partir de una sábana de otro color podemos hacerle una capa de la medida que más nos guste. Si los colores de sábanas que tenéis no os gustan, recordad que podéis teñirlas en casa: los tintes se adquieren en cualquier droguería y son muy fáciles de aplicar.

Ataremos la capa con unas cuerdecitas que coseremos a los extremos. Por otro lado, podemos poner un cuello sobre la capa que corresponda con un pedazo de fieltro blanco pintado con lunares negros.

Si no disponemos de una corona, lo que debemos hacer es medir el perímetro de la cabeza del niño. Al dato obtenido le sumaremos un par de centímetros y dibujaremos una corona en una cartulina amarilla con el resultado. Después habrá que recórtala y pegarla. Si quieres puedes dibujar esmeraldas y rubíes en los picos de la corona con rotuladores. Otra opción es forrarla con papel de aluminio; en este caso, las joyas deberían ser trozos de cartulina pegados.

Si se disfraza de Melchor, necesitará una barba blanca, así como si es de Gaspar, una castaña o pelirroja. En este caso, podemos comprar una barba de pega o fabricarla nosotros mismos a partir de fieltro. Tenemos un ejemplo de fabricación en el artículo Crea tu disfraz de Papá Noel: Complementos II. En caso de que el niño sea muy pequeño es mejor pintársela, porque se puede llegar a sentir muy incómodo con el postizo.

En lo que respecta Baltasar, habrá que pintarle de marrón oscuro el rostro y el cuello. Conviene que en las manos lleve unos guantes blancos. Para darle un toque especial, podemos colgarle collares de juguete, simulando oro o ponerle algún anillo en los dedos.

Disfraz de San José

En el artículo anterior explicábamos cómo confeccionar los disfraces de Virgen y Jesús en nuestras propias casas. Con la idea de completar el cuadro de la Natividad aquí os aportamos unas pequeñas ideas para que fabriquéis vuestro propio traje de San José.

En primer lugar, necesitaréis dos pedazos grandes de tela. Lo ideal es que tenga tonalidades marrones, siendo una de ellas más oscura que la otra. No obstante, también podéis optar por tonos rojizos y ocres para el trozo más pequeño, así como tonalidades más claras (amarillos o incluso blancos) para el mayor.

Si partimos de un presupuesto limitado, podemos reciclar sábanas viejas que tengamos en nuestros hogares. En ese caso, deberemos cuidar que no tengan estampados. Si los colores de las sábanas a partir de las cuales vamos a confeccionar nuestro traje no nos convencen, podemos comprar tintes para telas en cualquier mercería, a nuestro gusto. El proceso es bastante sencillo y rápido, apenas es necesario seguir las instrucciones que el propio producto contiene.

Para fabricar la túnica, debemos seguir el mismo procedimiento que expusimos en el artículo Representando la Natividad: disfraz de María.

Por otro lado, colocaremos la tela más oscura colgando del hombro, a modo de banda. Ésta debe ser relativamente gruesa, cubriendo horizontalmente la mitad de nuestro hombro. Si somos hábiles con la costura, podemos juntar ambos extremos con aguja e hilo, una vez la hemos recortado para que quede del tamaño deseado. De lo contrario, una vez adaptada, podemos ligarla con imperdibles o incluso basta con anudarla.

En caso de que queramos ajustar un poco la túnica a la altura de la cintura, sería conveniente emplear un sencillo cinturón de cuerda anudado.

También es importante conseguir un palo grande que haga las veces de cayado. Si damos un paseo por un parque grande o por el bosque, tendremos la posibilidad de encontrarnos con alguno. A éste podemos darle forma, si queremos, con una navaja, en la punta.

Además, sería interesante que consiguiésemos una peluca oscura y voluminosa si tenemos el pelo claro, corto o estamos clavos. También, y esto es más importante, necesitaremos una barba voluminosa de un color parecido. En los bazares suelen ser muy baratas, pero si queremos fabricarla nosotros mismos, podemos acudir como referencia al post Crea tu disfraz de Papá Noel: Complementos II. Además, allí mismo disponéis de la plantilla para elaborarla. En todo caso, si el disfraz es para un niño, también tienes la opción de pintarle directamente la barba: así se sentirá menos incómodo.

Para los pies, lo más apropiado son unas sandalias de cuerdas; no obstante, debido al frío que hace en las fechas en que nos solemos disfrazar de este personaje, también podemos emplear unas alpargatas de esparto o incluso unas botas.

Representando la Natividad: disfraz de María

Es corriente que en los colegios los niños representen funciones de Navidad. En estos casos, siempre hay unos cuantos que deben disfrazarse de la conocida como Sagrada Familia (María, José y el niño). Si queremos confeccionar uno de estos disfraces en nuestras casas, podremos encontrar una serie de pautas que nos servirán de ayuda en este post.

Respecto al disfraz de virgen María, debemos buscar en nuestras casas una sábana blanca vieja de la que no nos importe demasiado deshacernos. Una vez la hayamos seleccionado, la cortaremos en dos pedazos. Uno de ellos será anudado de forma que servirá de túnica: es decir, sobre uno de los hombros y dejando el opuesto al aire. No obstante, convendría coserlo, especialmente para que no exista posibilidad de que se le caiga. En todo caso, deberemos abrigar por debajo de la túnica a nuestra hija lo más posible, para que no pase frío. Si somos muy torpes con la aguja y el hilo, una opción para fijar la túnica es usar imperdibles.

En lo que respecta al otro extremo de la sábana que cortamos al principio de la elaboración, lo emplearemos para confeccionar una cofia. De este modo, lo colocaremos sobre la cabeza de nuestra hija, dejando su cara al aire libre, y lo aseguraremos con un nudo. De este modo, hará las funciones de velo. No obstante, si nuestra hija tiene el pelo largo, queda más bonito que dejemos algunos mechones por fuera de éste mismo. Además, queda bien que sea demasiado largo. Podemos hacer pruebas con nuestra hija hasta que nos sintamos satisfechos en función de nuestro criterio personal.

Por otro lado, la túnica deberá sujetarse a la cintura con una cuerda o pañuelo grande que tengamos en casa, a modo de fajín. Por otro lado, si queremos representar el momento previo a la natividad, deberemos confeccionar una barriga de embarazada, sujetando un cojín con una cuerda o lazo en torno al vientre de la niña. Si va a estar en interiores, podemos guardar unas sandalias para que se ponga en los pies.

Si queremos que el disfraz de virgen sea independiente de los demás miembros de la Sagrada Familia, podemos hacer que María lleve un muñeco que haga las veces de su hijo envuelto en una manta.

También podemos maquillar a la niña también con tonos muy claros, pintando breves coloretes rosados sobre las mejillas y aplicando brillo sobre los labios.

En el caso de que queramos confeccionar un disfraz de niño Jesús, basta con que sigamos el procedimiento descrito para confeccionar la túnica de María. No obstante, sería conveniente tener que cuenta que, a no ser que se trate de un niño muy pequeño el que se va a disfrazar, este disfraz resultará muy poco convincente.

Disfraz de ángel

Si en lo que respecta a las fiestas de navidad de nuestros hijos deseamos inclinarnos por un clásico disfraz navideño, con connotación cristiana, la opción de vestirlo de ángel puede ser muy divertida.

En primer lugar, hemos de conseguir unos leotardos blancos, disponibles en mercerías o cualquier tienda de moda infantil, especialmente por estas fechas (debido al frío). Por otro lado, hemos de conseguir una camisa blanca. Lo más importante a la hora de seleccionar la más adecuada es que le quede lo más larga posible. Si nuestro hijo es niña, también podemos hacernos con un vestido blanco o camisón.

En la parte inferior de la camisa –o vestido– hemos de coser o pegar una tira frondosa de espumillón. A ser posible, éste debería ser dorado o plateado.

Por lo que respecta a las alas, podemos inspirarnos en el post en el que explicamos cómo elaborar una alas de hada; no obstante, si las que vamos a confeccionar son para un ángel deberán ser más sencillas. Si son coloreadas, sus tonos deben ser pastel y sus formas más sobrias.

Una alternativa a estas alas es fabricarlas con cartulina o cartón. Después las coseríamos a la camisa o las sujetaríamos con imperdibles, aunque también podemos coser –o pegar– unas gomas elásticas para que las luzcan a modo de mochila. Si decidimos hacer nuestras alas con estos materiales, convendría decorarlas con bolitas de algodón y brillantina, para que resultasen más vistosas.

Por otro lado, deberíamos coger una tira más pequeña de espumillón plateado o dorado y confeccionar una coronita para el ángel. Esta puede ir directamente sujeta en la frente del niño. En caso de no disponer de este material, sería óptimo que la fabricásemos con papel de aluminio.

Si queremos que el halo del ángel esté elevado, tenemos una alternativa. Deberemos disponer de una diadema que se ajuste adecuadamente a la cabeza del niño u de alambre. Al trabajar con este material, hemos de tener mucho cuidado y no dejar puntas que puedan herirlo: una buena forma de solventar estos inconvenientes será forrar los extremos del alambre que queden a la vista con cinta de carrocero. Éste se atará, por uno de sus extremos a la diadema; después se moldeará en dirección ascendente. Por otro lado, se realizará un círculo con otro extremo de alambre y sujetado por cinta de carrocero. Después lo forraremos con papel de aluminio o espumillón. A continuación, ataremos nuestro halo al alambre que asciende desde la diadema y camuflaremos la conexión con más papel de aluminio o espumillón.

Como toque final, sería bonito disponer de un poco de purpurina con la que maquillar las mejillas de nuestro ángel llegado el momento de lucir su disfraz. También podemos pintarle motivos navideños –no demasiado llamativos– en las mejillas.

Trajes de pastorcillos

Imagen tomada de www.disfraland.com

Según cuenta la Biblia, cuando nació el niño Jesús en Belén, un ángel se apareció a los pastores de la zona, que se estaban cuidado a sus ovejas al aire libre, afirmando que había nacido un niño que debían adorar. Así, estos se dirigieron al Portal de Belén con todo tipo de ofrendas, adelantándose a la visita de los Reyes Magos de Oriente. He ahí el origen de la tradición de los regalos.

Por esta razón, durante el periodo navideño, la figura del pastor se convierte en un símbolo que se repite con asiduidad: además de la inmensa cantidad de representaciones pictóricas de aquellos pastorcillos, éstos también aparecen como protagonistas en las letras de muchos villancicos.

En esta línea, el traje de pastoricillo es uno de los favoritos para los niños. Y uno de los más fáciles de confeccionar. En este post vamos a explicar las pautas básicas para que vistas a tu hijo de pastor.

En lo que respecta a la versión femenina del disfraz, habremos de conseguir los siguientes elementos: leotardos blancos, falda roja, camisa blanca, zapatos o botas oscuros y un pañuelo rojo para la cabeza. También podemos elaborar en casa un corpiño o corsé negro con fieltro: basta con recortar un rectángulo con este material; habremos de efectuar, a continuación, dos agujeros para los brazos. Para terminar, podemos coser unos cuantos botones rojos en la parte delantera del corpiño, donde se anudará el mismo. Para finalizar, podemos pintar en las mejillas unos coloretes rosados.

En cuanto al niño, hemos de conseguir unos pantalones de pana marrones, negros o rojos, botas o zapatos oscuros, camisa blanca o clara y un chaleco negro o marrón, a juego con los pantalones. Éste también podrá ser elaborado con fieltro. La principal diferencia con el corpiño de la pastorcilla es que deberá ser más holgado. Por otro lado, podemos coser en los bordes tiras de piel de cordero. También podemos hacerle un gorro con el mismo material.

Para ambas versiones del disfraz, puede confeccionarse un cinturón con una tira de piel de cordero: éste podrá coserse a la parte superior del pantalón o la falda, o en el caso de la pastorcilla, anudado en la parte posterior con un lazo. Por otro lado, sería interesante que nos hiciésemos con un palo largo que hiciese las veces de cayado; no obstante, si nuestro hijo aún es muy pequeño deberemos tener cuidado. Éste podrá ser decorado en su empuñadura con motivos navideños, como tiras rojas o ramitas acebo o muérdago que sujetaremos con una goma elástica o similar.

Podemos tener en cuenta que las ofrendas más corrientes entre los pastores de la historia bíblica y según la mitología navideña son las ovejas y corderos de sus rebaños. Esto podrá representarse si le damos al pastor un peluche que pueda llevar con él el día que se disfrace.

Duendecillos caseros

En Navidad, cuando la Estrella Polar brilla más que nunca, los gnomos o duendes navideños aparecen a través de luces de colores que atraviesan el cielo. Estos personajes de la mitología occidental suelen ser representados como seres mágicos y afables que visten con botas, prendas de colores y campanitas; por otro lado, son los responsables de la fabricación de los regalos que Papá Noel reparte a los niños.

La leyenda cuenta que la mayor parte de los duendes son ancianos, sin embargo, en la práctica los hay de todas las edades. Es más, por su reducido tamaño, son los niños los que mejor pueden representar su papel. No obstante, cualquiera puede disfrazarse de duende con las siguientes pautas.

Aunque los duendes son de diversos colores, el suyo por excelencia es el verde. Para elaborar tu disfraz o el de tu hijo deberás conseguir unos leotardos verdes o, en su defecto, unos pantalones ceñidos del mismo tono; también habrás de hacerte con una camiseta en una tonalidad semejante. Sobre estas prenda apenas deberás colgar unos cuantos cascabeles, para que suenen cada vez que te muevas suenen y aporten un toque de sentido del humor a tu disfraz.

Respecto a la camiseta, también podemos optar por el color rojo. Hemos de tener en cuenta que una buena combinación de tonos verdosos y rojizos aportan una estética plenamente navideña a nuestro diseño.

Si somos hábiles con la aguja, podemos conseguir una camiseta más larga de lo habitual y recortar la parte baja en picos, de cada uno de los cuales se podrán colgar cascabeles de mayor tamaño.

En el caso de que nuestra camiseta sea verde, deberemos encontrar uno o varios pañuelos rojos para el cuello y viceversa. De éstos podremos colgar más cascabeles; también tenemos la opción de usar más pañuelos con cascabeles a modo de cinturón.

A continuación, deberemos fabricar nuestro gorro siguiendo las instrucciones del post Crea tu gorro de Papá Noel. En este caso, necesitaremos fieltro, en principio verde; no obstante, también lo podemos combinar con fieltro rojo, dejándonos guiar por nuestro gusto personal.

Por otro lado, con fieltro rojo forraremos las zapatillas, zapatos o botas que el duende se vaya a poner. Una buena opción es que las terminemos en pico y les pongamos un cascabel en la punta o unos pompones blancos. Además, podemos conseguir unos cordones vistosos, o fabricar los nuestros con trenzas de lana de colores.

Si el disfraz es para una mujer, necesitarás una falda: o bien por encima de los leotardos, o sin éstos. Puedes decorar la falda cortando los bajos en picos y agregando cascabeles en sus esquinas. Si tienes el pelo largo, hazte trenzas o coletas.

Al disfrazarnos, deberemos recordar que el traje debe completarse con un toque de maquillaje: unos coloretes rojos o rosas y quizá unas pecas bastan. Si queremos representar a un duende anciano, hemos de conseguir una barba larga postiza.

Disfraz de árbol de Navidad

En todos los colegios y guarderías se organizan fiestas de Navidad para los niños como colofón a la entrega de notas y de las ansiadas vacaciones. Si estas fechas ya suponen un trabajo añadido para todos los hogares (decoración, gastronomía, compra de regalos), con su consiguiente desembolso, los profesores de nuestros hijos nos encargan unos deberes extraordinarios: conseguir un disfraz para que luzcan en estas fiestas.

Versión japonesa del disfraz de árbol de Navidad para adultos

No obstante, podemos tomarnos esta trabajo extra como una oportunidad para desarrollar nuestra creatividad. Sería muy recomendable que fuésemos nosotros mismos los que confeccionásemos el disfraz de nuestro hijo. Por otro lado, si le implicamos en el esfuerzo que realizamos, y la invitamos a colaborar, puede divertirse enormemente y disfrutar, con nosotros, de un momento único.

Pues bien, una idea bastante curiosa para un disfraz infantil, es la vestir a nuestro hijo de árbol de navidad. En primer lugar, deberemos conseguir unos leotardos verdes. Por otro lado, para la parte superior, deberemos conseguir una prenda –preferiblemente abrigada, dado el frío que hace en estas fechas– del mismo color. Intentaremos que ambos tonos verdosos sean coincidentes. Si se trata de una niña, es recomendable que nos hagamos con un vestido de manga larga no demasiado largo y cuya falda se ensanche en la parte baja. Por otro lado, sería recomendable que llevasen unos zapatos o botas marrones o negras.

Si tenemos unas mínimas nociones de costura, sería adecuado recortar dos triángulos de fieltro verdes y grandes, del tamaño del cuerpo de nuestro hijo, que coseríamos a la base descrita. Por supuesto, para esto deberíamos dejar hueco para que pueda sacar los brazos.

A continuación, hemos de hacernos con tiras de espumillón de diversos colores. Éstas habrían de coserse igualmente. Una mayor variedad de tonos, garantiza un disfraz más vistoso.

En cartulinas de colores, debemos dibujar círculos para después recortalos: éstos harán las función de bolas navideñas que cuelgan del árbol. No obstante, irán pegadas al fieltro, de forma que no se caigan y repartidas a nuestro gusto. Hemos de tener en cuenta que si le ponemos bolas auténticas al disfraz, lo más posible es que se rompan, lo cual es peligroso para nuestros hijos.

En último término, debemos extraer una estrella grande a partir de una cartulina amarilla o, mejor aún, de un cartón que después pintemos con acrílicos. En uno de los vértices de la estrella efectuaremos un agujero, que servirá como sujección. Pasaremos un hilo o cuerda por éste y lo anudaremos a una diadema del color del cabello de nuestro hijo, para que pase inadvertida.

Para finalizar, a la hora de disfrazar a nuestro hijo conviene que le pintemos en las mejillas unos coloretes rojos y una estrella dorada alrededor de uno de sus ojos.

Si deseamos completar el disfraz con un toque divertido, en la parte inferior del fieltro podemos coser regalitos que cuelguen.


Disfraz de Muñeco de Nieve

Aprovechando que esta mañana se ha desatado la primera nevada navideña en Madrid, vamos a inspirarnos en los fenómenos meteorológicos para seleccionar el disfraz sobre el que hablaremos en el post del día.

La opción de vestirse de muñeco de nieve es, sin duda, original a la par que divertida. Además, puede ser elegida tanto por adultos como por niños, independientemente de su género; y, lo que es mejor, es muy sencillo a la hora de si deseamos ser nosotros mismos los que lo fabriquemos.

Como elemento básico, deberemos hacernos con unos leotardos de color blanco y una camiseta blanca de manga larga. La típica camiseta interior de algodón es una buena referencia. En lo que respecta a los leotardos, si somos adultos, puede que sintamos un poco de vergüenza si no nos ponemos nada más. Cuando nos disfrazamos debemos intentar sentirnos cómodos. De este modo, podemos suplir esta carencia, en el caso de las mujeres, con una falda blanca corta y, para los hombres, con unas bermudas del mismo color.

Una vez que disponemos de estos elementos, debemos coser a nuestra camiseta tres botones negros grandes. También nos pondremos unos zapatos de color negro.

En otro orden de cosas, sería interesante completar nuestro disfraz con un bombín de negro y una larga y colorida bufanda. También podemos cubrir nuestra cabeza con el típico gorro invernal. Si usamos un bombín y no nos importa estropearlo, podemos decorarlo con pintura acrílica. Dibujaremos puntitos que hagan las veces de los copos de nieve que continúan cayendo sobre el muñeco.

Una opción alternativa es recortar cuatro círculos de fieltro blanco en parejas, una de las cuales, sea más grande que la otra. En este caso, coseremos las parejas por los laterales, dejando aperturas para que podemos introducirnos dentro. El círculo de mayor tamaño se colocará bajo la cintura del muñeco de nieve, haciendo las veces de bola inferior, así como la más sobre el tronco de la persona que se va a disfrazar.

Para finalizar, deberemos prestar atención a nuestro maquillaje. No olvides ponerte crema hidratante sobre el rostro antes de aplicar la pintura. En primer lugar, cubriremos todo nuestro rostro y la parte visible de cuello con pintura blanca, de forma uniforme. A continuación, colorearemos nuestra nariz con pintura naranja, simulando una nariz de zanahoria. Por otro lado, si coloreamos nuestros párpados de color negro con maquillaje: sombra o oscura o lápiz para raya de ojos, simularemos botones.

Para finalizar, puedes atar unas ramas de árbol a tus brazos con gomas elásticas. Como la camiseta que llevas es de manga larga, no se verán las sujeciones. Si quieres, para disimular tus manos, puedes ponerte unos guantes blancos.

Un último consejo: sal a la calle y hazte una foto en una explanada nevada para inmortalizar la navideña estampa de tu disfraz.

Maquillaje de hada

Una buena excusa para disfrazarse de hada, es la cena de nochevieja. Si vas a acudir a una fiesta, podría ser divertido aparece con las alas que describimos en el post anterior. Junto con ellas, un buen maquillaje puede lucir tu disfraz enormemente. Por esta razón te ofrecemos una propuesta para que completes tu atuendo mágico.

En primer lugar, debes aplicar una base de maquillaje en el ojo y en el extremo externo de éste, sobre la mejilla. En su lugar, puedes aplicar directamente pintalabios mate rojo o rosa y difuminarlo. Sobre esto hemos de añadir sombra de ojos de un tono similar. Para ello, hemos emplear un lápiz plano eliminando, de forma previa a la aplicación, el exceso de sombra.

A continuación toma una sombra verde para combinarla con la base creada. Comienza desde la línea externa del ojo, moviéndote después hacia dentro para darle forma al pliegue. Pinta sobre el rosa en el rabillo del ojo y después aplica el verde sobre el párpado, configurando una línea difuminada más suave.

Prosiguiendo con las sombras, necesitarás un color claro o champagne. Esta sombra la aplicarás sobre la línea verde superior y se extenderá en dirección ascendente hasta parte inferior de la ceja. Aprovecha para peinar y darle forma a tus cejas. Después, pinta la raya superior de tu ojo, a ser posible con un pincel. Para rematar el extremo de base, sigue la línea inferior de tu ojo hacia arriba. Con un pequeño triángulo, podrás conectar las líneas de la base y la sombra de tu ojo. Ponte máscara de pestañas o hazte con unas postizas.

Para completar el maquillaje de tus ojos, agrega lápiz blanco en la línea del lagrimal, a modo de raya inferior y un punto de luz en la esquina interna del ojo con este mismo accesorio. Con un poco de brillo labial de colores y mucho cuidado, puedes repasar esta línea. No obstante, hazlo por la parte exterior.

Después, cubre tus ojeras e imperfecciones del resto de tu cutis con una base líquida y polvo a continuación. Más adelante, píntate unos ligeros coloretes con una brocha: aplica polvo de color rojo o rosa sobre los pómulos y difumina el color con una esponja. Si lo deseas, puedes ampliar la zona de aplicación por el contorno de tu cara, en dirección ascendente, hasta el extremo de tu frente. Sobre el colorete, aplica purpurina o polvos brillantes. Puedes completar tu maquillaje con lentejuelas empleando pegamento.

Plantéate un maquillaje asimétrico: queda mucho más bonito que uno de los lados de tu cara esté más recargado que el otro; incluso, que uno de ellos conserve apenas la base y correspondiente sombra sobre el párpado, pero nada en la mejilla.

Para finalizar, pinta tus labios y rematalos con brillo.

Y, por supuesto, ofrece a tu maquillaje un toque personal. Por ejemplo, una flor sobre tu pelo, o puede que algún toque navideño, como una ramita de muérdago.