Abuelito dime tú

Hubo un tiempo en que nuestros mayores se encerraban en casa a cierta edad y a penas volvían a salir más que para lo imprescindible. En ocasiones se les podía confundir con un mueble más, pues se quedaban en su sillón, que ya tenía la forma del cuerpo, y se limitaban a dejar pasar los días sin a penas participar en la vida. Y si alguno intentaba hacer algo se le regañaba cual niño y se le devolvía a su rol sin pensarlo dos veces.

Hubo un tiempo, porque hoy por hoy no es así y nuestros abuelos tienen más marcha que nosotros mismos en muchas ocasiones. Por fin la sociedad ha empezado a entender que mientras hay vida hay que vivirla y los mayores han comenzado a disfrutar de unos años dorados en los que ya no tienen tantas responsabilidades y pueden volver a salir, a conocer nuevas amistades y realizar actividades que quizás no pudieron hacer antes.

Las asociaciones de vecinales y los grupos de la tercera edad han jugado un papel muy importante para que estas personas lo pasen bien y desarrollen actividades con las que disfrutan enormemente. Entre ellas, por supuesto, está la de disfrazarse.

Las comparsas más marchosas

En todos los carnavales de las ciudades de nuestro país podemos ver comparsas de gente de edad avanzada pero que bailan, cantan y disfrutan disfrazados como si fueran un grupo de adolescentes. Y además suelen llamar la atención por su espíritu festivo y en ocasiones por trajes realizados por gente que sabe manejar la aguja con una maestría que no tiene nadie de las nuevas generaciones.

Incluso se integran en comparsas con gente más joven y aportan sus conocimientos y mañas para que todo el mundo vaya realmente impresionante. Y que nadie se preocupe por la abuela, que ella es la que lleva realmente la voz cantante y la que cierra todos los bailes sin cansarse jamás. ¡Y sin necesidad de bebidas que den alas!

Un humor a prueba de crisis

Y es que si alguien sabe lo que ha sido pasar crisis duras, esos son los abuelos y saben también que la mejor receta para disfrutar de la vida cuando vienen mal dadas es sonreír,  ponerle humor al día y día y esforzarse por hacer de las pequeñas cosas un acontecimiento especial que convierta un día normal en algo divertido y diferente. Y es que yo, de mayor, quiero ser como estos abuelos que parecen sacados de Cocoon

Inspírate con Lady Gaga

En el ranking de personajes excéntricos del mundo de la música, actualmente Lady Gaga se lleva la palma con bastante ventaja. Son muchas las que intentan imitarla pero por el motivo que sea ella siempre sigue arriba  y parece que con ganas de quedarse para mucho tiempo.

Su llamativa imagen es sin duda una de las claves de su éxito y puede ser también la inspiración para tus disfraces más alocados independientemente de tu género. Si eres chico y quieres disfrazarte de mujer, que mejor que hacerlo de la más extravagante y divertida del panorama.

Su lado más carnívoro

Sin duda este ha sido uno de los atuendos más llamativos de esta mujer que no conoce la discreción. Aunque el diseñador de su traje afirmó que había usado carne real para el mismo creo que lo mejor es que tú no trates de hacerlo. Si tu pericia con la aguja no alcanza para coserte un vestido con retazos de tela que imiten filetes de ternera bien jugosos, siempre puedes enfundarte en un body y pegar sobre el diferentes trozos de cartulina dibujada para crear el efecto.

La peluca rubia y un maquillaje realmente exagerado darán el toque final a un traje que se caracterizará más por su humor y por su intención que por su realismo. Cosa que sin duda la mayoría te agradecerán.

Pero con ella todo vale

Realmente no es nada complicado buscarte un look Lady Gaga para tus disfraces. Es imprescindible una peluca rubia platino y para conseguir el mejor efecto súbete en unos zapatos de plataforma al más puro estilo Drag Queen. Vístete como prefieras, pero custumiza tu ropa para que no pase desapercibida.

Da lo mismo si te viste de cuero con tachuelas o te pones el disfraz de hada que guardabas del año pasado, porque todo es posible con una mujer que jamás se repite y que es capaz de poner de moda las latas de refresco como tubos para la permanente. Y por supuesto no olvides los complementos.

Ya sabes, si quieres ser la Gaga tienes que seguir la máxima de antes muerta que sencilla. Y eso se extiende a su maquillaje, en el que puedes usar tanta fantasía como te apetezca. Ojos pintados en azul fuerte como si hubieras llevado unos fuertes golpes en ellos, labios rojos pintados por fuera de su línea natural, colorete en rayas marcadas sin difuminar… aprovecha porque con ella no existen los límites.

¿Eres un lobo o un león?

Juego de tronos ha arrasado en todo el mundo. La serie en la que se narra el sangriento enfrentamiento entre la familia Lannister, con su emblema del león y los Stark, cuya casa está representada por un lobo. Sus batallas virulentas, sus personajes llenos de fuerza y claro está, las escenas subidas de tono, han encumbrado a una serie que, como no, está inspirando ya los disfraces más vanguardistas.

Quizás por ahora no sean ni lobos ni leones los favoritos del público a la hora de disfrazarse, sino que va ganando la tercera familia en litigio, los Targaryen, representados por la adolescente/guerrera (en el libro tiene trece años, aunque en la serie se la ve más crecidita) Daenerys, la madre de dragones.

Su larga cabellera del color de la plata es su rasgo más característico y como no es que gaste mucho en ropa, cualquier trapito con aire de guerrera clásica vale para caracterizarla. Desde unos harapos a modo de pieles hasta una toga clásica. Y si queréis ir en pareja, que no falte Khal Drogo, su salvaje marido.

Los lobos del norte

Para ser todo un habitante de Invernalia necesitarás protegerte del frío con pieles, presentar un aspecto rudo y algo desaliñado y blandir una espada y un escudo con el dibujo del lobo. Una peluca negra y desaliñada te dará el fiero aspecto de un guerrero norteño dispuesto a atravesar los siete reinos para levantar del trono al sádico niño rey Jofrey.

Para ellas ropas sencillas, de corte medieval, de larga caída y ceñidas con un simple cordón a la cintura. Por supuesto pueden portar armas, aunque las mujeres Stark prefieren luchar con su inteligencia.

Los leones del sur

En la casa Lannister también priman las rubias cabelleras, aunque no llegan a la blancura de la de Daenerys. Como buenos sureños sus ropajes son mucho más lujosos y damas y caballeros visten a la moda de princesas y guerreros medievales, con ropajes vaporosos y  armaduras brillantes.

Son los malos más malos, pero eso si, con estilo y belleza. Porque entre batalla y batalla siempre hay tiempo para un largo baño y una sesión de relajantes masajes y tratamientos de belleza, sobre todo si eres Cersei y quieres sentirte joven para siempre. Para un disfraz de pareja puedes acompañar a la reina de su rey gordo y borrachuzas, o de su guapo hermano, tan parecido al príncipe valiente.

Tu perro en los huesos

Parece ya un clásico en este blog hablar de esos dueños que viven tanto las fiestas y las fiestas de disfraces que deciden también disfrazar a sus mascotas. Por otro lado nada raro, teniendo en cuenta que existen firmas dedicadas no solo a realizar disfraces caninos, sino a cualquier tipo de vestido o complemento.

En este caso nos vamos a centrar de un disfraz que es mítico ya en Halloween, como son los disfraces de esqueletos. Aunque esta vez los vamos a trasladar a otra clase de medidas y distribución anatómica, ya que hablamos de esqueletos caninos.

Un poco de cera para la cara y listo

De ahí el dicho aquel de “menos es más”. Como podéis ver con muy poco hemos conseguido trasformar a este perro en un esqueleto ladrante (chiste mío). Para ello solo necesitareis una cera blanca de las típicas que utilizamos para la cara. No te asuste usarla, recuerda que este tipo de maquillaje se puede utilizar en pieles, y los perros tienen pelaje, por lo cual están más protegidos incluso que nosotros.

Este tipo de maquillaje, ya que no se le puede llamar disfraz, va muy bien para perros de pelo corto y oscuro, como negro y marrón. Pudiendo admitirse hasta en algún canela. Si tu perro es muy claro te recomendamos usar un negro, al revés. Si quieres sorprender prueba con colores chillones y que se vean en la oscuridad.

¿Este niqui me hace delgado?

Otra solución menos laboriosa es directamente comprar un disfraz a tu perro. En este caso se trata de un niqui o body el cual se ajusta al cuerpo de nuestro can. Y el cual podemos elegir a medida, pues se hacen según las distintas razas perrunas.

En este caso el dueño de este bull terrier ha aprovechado la mancha que este tenía en su ojo para maquillarle la cara a modo de calavera también, con sus cuencas de los ojos, su hueco de la nariz y su boca. Así amoldar más aun el disfraz.

No hace falta ponerse radicales…

…O tal vez sí. ¿Qué os parece este tipo de disfraz? No sé si he hecho bien en seleccionar esta foto, pues los dueños más radicales con perros de pelo largo estarán deseando que llegue Halloween para cortar así el pelo de sus perros, con la excusa de que al día siguiente se lo cortan del todo.

Como podéis ver, han aprovechado esta perra para, gracias a un peluquero canino, con un juego de volúmenes, realizar el esqueleto del perro. El pelo que queda largo lo han teñido con sprays de colores que se van con al agua, así contrasta aún más.

 

No todos los disfraces para niños son tiernos

Me da a mí que la mayoría de estos niños se fían mucho de sus padres, pues a mí me disfrazan a si de pequeño y no vuelvo a mirarme nunca más en el espejo. Sin embargo, estos niños, que no digo que en su día a día no sean encantadores, pero ahora terroríficos, parecen la mar de contentos con el disfraz que sus padres le han hecho.

Y es que hay niños, de verdad, que son de lo más agradecido. Y es que un niño aunque sea mirando para abajo, despeinado y con ojeras ya da miedo. Pero cuando veas el resto de disfraces que tenemos preparado, reza por no encontrártelos en cualquier pasillo.

De un payaso feliz al payaso de It

No sabemos si es lo que querían conseguir realmente los padres del niño de la fotografía, pero lo consiguieron… Lo que me da una idea para un siguiente blog (apuntado queda). En cualquier caso este niño es un payaso de un ligero terror, de los que piensas “en cualquier momento saca un cuchillo y me la lía”.

Y es que existe una delgada línea de ser un tierno payaso a uno tan malrollero como el que vemos. Y es sobre todo la mala elección no tanto del diseño del maquillaje como de los colores en sí. En este caso quizás si solo hubiera sido cambiar la sombra por verde  en vez de rojo o azul, cambiaría totalmente la expresión.

Nuevo miembro en la familia Adams

Es tan terrorífico el disfraz de esta niña que no sabría decir si es un muñeco o una niña de verdad. Desde luego si es una niña tiene una guasa que echa para atrás con la pose cogida. Sus padres deberían llevarla a un casting, porque con lo pequeña que es sigue muy bien las pautas y gestos que sus padres le mandan.

Además de lo sencilla que resulta hacer que un niño se trasforme completamente con solo vestirle de negro, algo gótico y marcarle bien las ojeras. De esta forma no hay quien se atreva a mandarlo temprano a la cama…te vas tu antes, donde sea, pero te vas.

La niña cadáver

Al contrario de la película de Tim Burton, esta niña ha pasado de ser la novia a ser la niña zombi de primera comunión. Unos tirabuzones, un vestido como de principio de siglos y unas cuantas cicatrices y ¡ya tienes un zombi que ni los de Walking Dead!

Si pretendes hacer cicatrices caseras es fácil hacerlas con una mezcla de harina y agua. Lo pones en la cara y una vez que se seque las pintas con colores rojo y negro, dejando que chorreen. Si lo prefieres puedes maquillarlas con maquillaje normal.

Antiguos Halloween… ¡Estos sí que daban miedo!

Poco podemos hablar de la fiesta de Halloween que no hayamos dicho ya. Sus orígenes celtas paganos, que luego los cristianos hicieron de la fiesta de Samhain, que honraban a los muertos, en el día de Todos los Santos.

De una forma extraña, este festejo llegaría a América de formas muy distintas, mientras en Centroamérica como el Día de los Muertos, y en Norte América como la noche de Halloween, cuando un grupo de inmigrantes irlandeses, huyendo de la Gran hambruna irlandesa, se trasladaran a estas tierras en busca de una vida mejor, allá por 1840.

Esto nos hace ver que en realidad esta fiesta, que tan popular se ha hecho en nuestro país es en verdad muy actual. Tanto como para que haya constancia de documentos gráficos en forma de fotografías. Eso sí que era dar miedo. Si no me creéis, comprobarlo por vosotros mismos.

Tomás… ¿Eres tú?

Para los que hayáis visto la película de “el Orfanato”, pronto asentiréis como yo al ver al niño del medio, quien va absolutamente igual que la aparición que no para de ver Belén Rueda en esta película. Algo que por cierto…ahora que lo vuelvo a recordar, me despierta muchos miedos. Para que luego digan que las películas españolas no dan…

En este caso podemos ver como desde los comienzos, la fiesta de Halloween consistía en que la gente no te reconociera, por esta razón los integrantes de la foto van con telas tapándose la cara, ya que en aquel entonces no existía careta.

Qué foto más… ¿tierna?

Esta son una de esas típicas fotos que dentro de este contexto de los disfraces y Halloween se entienden, pero fuera de este artículo, nunca sabríamos de que se trata, incluso la cara del niño nos haría dudar de si se trata de una extraña enfermedad, de esas que se hacen cadenas en Facebook.

En este caso sí, se trata de una foto de unos hermanos enmascarados. Aquí está la muestra de unas de las primeras máscaras y como Halloween siempre ha pretendido asustar. Yo que tu tendría preparado caramelos…

De botellón con los colegas

Aquí tenemos lo que sería una fiesta de Halloween y la foto donde más comentarios y dudas me sugieren. La primera seria ¿es una calavera lo que de verdad lleva en la cara la persona de blanco arriba, empezando por la izquierda? De no serlo se le parece. La segunda es ¿Acaso el último de ellos, abajo a la derecha, es el hermano mayor del ecce homo de Borja?

Lo que está claro es que las fiestas y tradiciones hay que disfrutarlas sin cuestionarte de donde vienen, de que son o a dónde voy. Pues lo importante es pasar una buena velada con los tuyos y lo demás…es lo demás.

 

El clásico miedo de película

Nuestra memoria colectiva nos hace que con solo pequeños factores o guiños nos hagan que nos tiemblen las canillas. Muchas veces no sabemos a qué se debe. Y otras nos damos cuenta que son producidas por imágenes de películas.

Grandes éxitos que han marcado a muchas personas en todo el mundo. Hasta tal punto de producir este pánico a personas que ni siquiera saben el título de la película, pero que si pueden reconocer tan gracias a una escena concreta.

Y no es de extrañar, pues aunque, como en este caso, hablamos de películas de terror con más de 20 años, son clásicos que han inspirado a muchos otros directores o sketch de algunas de las mejores series como pueden ser Los Simspon, Friends hasta más recientes como Big Bang Teory.

Te invitamos a que te unas a reconocer y poner en práctica esta forma de disfrazarse y jugar con el subconsciente de las personas y este miedo común. Además, es una manera muy fácil de poder disfrazarte de manera original buena, bonita y barata.

“El resplandor”, Stanley Kubrick. 1980

Cuando hablamos de esta película, siempre nos vienen a la cabeza las eternas hermanas gemelas que lo único que hacían era darse la mano. Pero eso bastaba para que te las encuentres en un pasillo solitario y salir echando tus pies humo.

Sin embargo, he encontrado una imagen mucho más original y que puede servirte de manera individual, con la que tendrás que mantener un gesto inquietante durante horas. Por lo cual no es recomendable para los de risa fácil.

Hablamos de representar la imagen de Jack Nicholson, en su papel de Jack Torrance. Cuando la locura le invade y se vuelve loco a romper puertas ayudado con su hacha. ¿Ya te tiemblan las piernas, verdad?

Para este disfraz solo necesitamos una chaqueta roja, una camisa de cuadros, tener el pelo un poco con entradas, revuelto y un cartón o corcho, el que simule un trozo de puerta donde asomarnos. No olvides el maquillaje, simular ojeras con algo de maquillaje rojo y pintarte las cejas picudas, al más estilo Nicholson. Un hacha de atrenzo también puede ir bien.

Recuerda no dejar de sonreír y abrir mucho los ojos.

“Los Pájaros”, Alfred Hitchcock, 1963

Sin duda el rey del suspense sabía lo que se hacía con esta cinta. La que se convirtió en la pesadilla de gente que tiene fobia a los pájaros. Y no es para menos, en mi opinión ella fue la causante de este tipo de traumas. Pues solo pensar que miles de pájaros llegan en bandada a tu ciudad sin saber cómo ni por qué… es algo que desconcierta y pone los pelos de punta a cualquiera.

Para representar esta película necesitas muy poco, pero sin duda es muy original. Hablamos de disfrazarte del personaje de Melanie (Tippi Hedren). Para lo que necesitaras una melena rubia, algo cardada y un traje simulando a los que lleva la actriz en la película. En este caso es el traje verde que lleva en la escena en la que los pájaros, de todo tipo, le atacan.

Solo necesitas encontrara varios pájaros de plástico, los que pegaras en el traje, despeinarte el cabello y, como en este caso, pintarte algo sangrienta (cortesía de la casa). Si elijes, como en la imagen, cuervos, dará más sensación de pánico y drama.

“Carrie”, Brian De Palma (Stephen King), 1976

Si tuviera que elegir una película de miedo, sin duda seria Carrie. Y es que de una película basada en una novela de Stephen King no se puede esperar menos. Y eso que es antigua, pero sigue siendo, y con medios visuales mediocres, una de las historias más sorprendentes e inquietantes que conozco. La única que cuando ves a gente morir piensas “Ole Carrie, ¡que ardan todos!”, simpatizando con el personaje malvado.

Y es justo esa escena la que representa la siguiente opción, el momento justo en el que derraman sobre la dulce Carrie toda esa porquería. Y digo dulce porque como cualquier adolescente, ella solo tenía “algunos problemillas” que la hacían diferente.

Para disfrazarte de esta escena, solo necesitas un vestido blanco que puedes hacerlo con algo de semiraso o aprovechar alguno viejo. Soltarte el pelo y hacerte, en modo de corona, una estructura que sostenga un cubo. Cubriendo los alambres de tela roja, para que intérprete la sangre. Para terminar mancharte un poco con pintura roja la cara y brazos. Coge más retales rojos para incorporarlos en el vestido como manchurrones.

Otra forma seria directamente untarte sangre artificial por el pelo, cara, brazos y vestido. Aunque con ello tendrás que despedirte de tu vestido y puede que causes algún que otro infarto. A parte de que no te dejen sentarte en ningún sitio… Así que se practica.

Creo que con esto, ya estáis preparados para que vuestros amigos, conocidos y pobre gente con la que os crucéis, no pueda dormir esa noche reviviendo estas escenas de los maestros del terror.

 

Vestidos de época con bolsas reciclables

Algunas soñamos con un vestido de princesa vaporoso, o uno con mangas abullonadas, o tal vez con vuelo y una gran cola… otras, sin embargo, suspiramos por un vestido ceñido que se ajuste a nuestras curvas y que realce nuestra figura con un toque glamouroso…

Bueno… comprarnos el vestido de nuestros sueños en una boutique puede costarnos bastante caro, pero si deseamos vestirnos con uno para llevarlo a una fiesta de disfraces podemos encontrar opciones más baratas.

Si se nos da bien la costura siempre podemos hacernos algo en tela, pero no es una opción que sepamos hacer todo el mundo…

La otra solución podría ser modelarlo con bolsas de basura. Son baratas, fáciles de modelar y el color negro es ideal para darle un toque de elegancia y brillo.

El plástico produce efectos muy sorprendentes a la hora de dar distintas texturas, así que se puede jugar con las luces y las sombras, además de con las transparencias.

El cuerpo

En el momento de decidirnos por un modelos podemos optar por elegir un corpiño ceñido de palabra de honor al que podemos añadir tirantes por los eventuales accidentes que pudieran surgir.

También podemos hacerlo con pliegues, o con cuello de cisne con dos aberturas a los lados para introducir los brazos.

La falda

Dependiendo del estilo elegido hay muchísimas variantes. A una falda recta se le puede colocar unos volantes del mismo color o de otro.

Si la falda es acampanada podemos hacerle un efecto de globo llenando de aire las bolsas o colocarle pequeñas tiras rizadas haciendo tirabuzones que parecerán plumas.

Complementos

Como joyas podemos ceñirnos una tira al cuello a modo de gargantilla, o a la muñeca como si fuera una pulsera. También podemos realizar algún arrugado en otro color y colocarlo en la falda o en el corpiño a modo de flor.

Como complementos en ropa podemos pensar en unos guantes de medio brazo o un chal o pañuelo. También podemos adornar el pelo con un lazo o colocar en una diadema alguna decoración o tira suelta.

Nuestro diseño único y exclusivo

Mil y una manera de poder lucir un vestido diferente y único diseñado por nosotras mismas y que no nos va a costar una gran cantidad de dinero.

Además, podemos reutilizar las bolsas después de la fiesta y convertirlo en otro modelo diferente para la próxima vez que vayamos en carroza. Eso sí, no olvidéis las campanadas de medianoche.

Una fiesta con muchos aperitivos

No sé si será la dieta, la falta de azúcar, pero me paso el día pensando en comida, como suele pasar. Aun así doy gracias por tener donde entretenerme escribiendo este blog y así logar separarme de las constantes idas y venidas del frigorífico. Pero lo peor estaba por venir…

Estaba yo tan bien, a gusto, delante de mi portátil buscado disfraces nuevos cuando… ¡no puede ser!, esto es una broma, ¿verdad?, ¡¿disfraces de bocadillos y ricos postres?! ¿A que dios he podido ofender para que me castigue de esta forma? Y es que decirme que no tienen buena pinta…¡¡ÑAM!!

Solo le falta la mayonesa

Esta buena familia con estos hábitos tan saludables, han querido compartir y complementar su disfraz de este año recreando los diferentes ingredientes para la creación de un sándwich de bacon, lechuga y tomate.

De esta forma, son los padres quien van de pan de molde superior e inferior y sus tres hijos los que representan el bacon, la lechuga (sin dejar de ser una autentica princesa) y el pequeño un tomate, que bien podría ser un tomatillo cherry.

Bocata para el recreo

Ays… Esos recreos en el cole que tantos buenos ratos nos han dado, comiéndonos un buen bocata de chorizo, que se te repetía todo el día (doblemente si era cantimpalo), envueltos en papel de aluminio. Que recolectábamos para formar una pelota y jugar al fútbol.

Pues algo así tuvieron que recordar estas dos amigas cuando decidieron disfrazarse de nada más ni nada menos que unos bocadillos de mortadela con aceitunas. De tal forma que incluso está representado no solo el bocado en el pan, sino también el papel de aluminio que los conservaba frescos. Menos en verano, que el pan se ponía chicle.

Y ahora… ¡algo dulce!

No sé cuando llego el momento en que las magdalenas pasaron a llamarse cup cake y llevar más adornos que un árbol de navidad. ¿Pero sabéis que os digo? Que benditas sean, pues están buenísimas.

Tal es la moda que ya hay trajes no solo caseros, sino también en tiendas especializadas que se basan en este dulce para vestir, de manera más infantil o provocativa, a niñas y mujeres de todas las edades. Pudiendo elegir entre una gran variedad de formas y colores.

Disfraces que no solo abre el apetito (que llegue la hora de la cena ya), sino que nos pueden servir de influencia para próximos eventos. Y poder decir “ya llevo yo algo de picar”.

Gigantes y cabezudos

Recuerdo con especial cariño cuando de pequeños en las fiestas del pueblo nos llevaban a ver el acontecimiento que todos los niños esperábamos con ilusión: los desfiles de gigantes y cabezudos. No sabría bien si llamar a las personas que representaban estos personajes disfrazados, porteadores o actores, porque realmente hacían un poco de todo proporcionando un espectáculo divertido del que niños y mayores salíamos con una sonrisa en la cara.

Los disfraces de gigante y cabezudo se realizaban originalmente en cartón piedra aunque en la actualidad se incluyen otros materiales ligeros como el poliéster o la fibra de vidrio. Una vez elaborada la carcasa se pintaban a mano con colores brillantes y se les acomodaban los ropajes.

En el caso de los gigantes se elaboraba en madera la carcasa para que la persona pudiera llevar al muñeco en procesión por el pueblo. Una variedad de estos eran los gigantes que iban sobre zancos en algunos pueblos, una actividad bastante peligrosa ya que las enormes caretas no les permitían ver demasiado bien por donde iban.

Realeza y personajes cómicos.

Los gigantes y cabezudos son parte del folklore  en toda Europa y cuándo se colonizó el continente americano se llevó para allí la tradición asentándose enseguida en esas tierras. Tradicionalmente los gigantes representan a reyes o a figuras muy importantes de la zona dónde se representan. Siempre tienen un toque de personaje muy importante y suelen salir en parejas.

Por el contrario los cabezudos pueden ser los bufones o cualquier otro personaje cómico o que pretenda asustar y que muchas veces se introduce entre el público y juega a perseguirlos mientras la gente escapa fingiendo estar asustados. Esto causa las risas y la diversión de los más pequeños, que son los que más participan en estos juegos.

Una tradición de siglos

Esta tradición se sigue conservando en casi toda España y normalmente las personas que se meten en los personajes son cada año los mismos. Sobre todo en el caso de los gigantes, ya que hay que tener práctica para poder portear estos enormes muñecos y en ocasiones hacerlos bailar e interactuar entre ellos en un formidable y colorido espectáculo.

Disfrazarse de gigante o de cabezudo no está al alcance de cualquiera pero por suerte todos podemos disfrutar y participar de la fiesta aunque no sea portando uno de eso formidables trajes. Si tienes la oportunidad este verano de ver un desfile en cualquiera de las fiestas que se celebran por todos los pueblos de la península, no dejes de acudir y disfrutar de una tradición que tiene cientos de años tras de si y esperemos que también por delante.